Telepathic.
Por el amor a todo lo que está vivo, cómo daría lo último de mi humanidad por poder refutar mis miedos. No me refiero a una telepatía en la que me convierto en un ser omnipresente violando la privacidad y la autonomía de cada uno de los seres humanos que me rodean. No, me refiero al infravalorado superpoder de mirar a los ojos a alguien mientras me dice "no estás solo, hay personas que te queremos", y creerle.
Es muy fácil mirar a una pantalla y escribir acerca de espejos, títeres, garzas y cóndores, pero para ser honesto... Lo difícil es apagar dicha pantalla y aceptar la realidad. ¿Ya mencioné cómo la realidad humana es paradójica? Porque lo es. Los más afortunados siempre son además los menos afortunados, y es una paradoja tan común que creo que ni debo explicarla.
Sin ánimo de insultar a ninguna de las maravillosas personas formando mi círculo social cercano, considero que la mayor paradoja en la que me encuentro en este momento es el pesado sentimiento de estar completamente solo, incluso con gente constantemente mostrándome su apoyo y sus ganas de mejorar esta condición de muerto/no muerto en la que me encuentro espiritual y psicológicamente.
La mente va a ser la perdición mía y de todos, estoy seguro de ello. Y me encantaría tomar la posición de mártir en la que sólo yo me siento así. Lastimosamente, estoy completamente convencido de que ese no es el caso, y es la razón de mis eternas creencias sobre la condición humana.
"Y cayeron las estrellas del cielo, y se regocijó, pues no habría nadie que contara más su historia. Fue esta su segunda muerte."
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