Sisyphus
Es así la condición humana, aceptar que el propósito no está en la cima de la montaña, sino en la piedra.
Me frustra este tipo de cosas, saber que el sufrimiento es parte de la naturaleza humana. Sin embargo, tiene muchísimo sentido. De todos modos, acepto encarecidamente cualquier consejo para disminuirle un poco a esto que llamamos sufrimiento en vano.
¿Sufre un robot? No me refiero a un androide igualable a un ser humano, por supuesto que sufriría en ese caso. Me refiero a un robot en una línea de ensamblaje, a un robot aspiradora, a un robot que está programado con un simple propósito. ¿A caso le da asco a una inteligencia artificial diseñada para saber en qué momento encender el bidet? No lo sé, la verdad es que no lo sé. Pero lo que sí sé es que prefiero mil veces mi condición de tener infinitos propósitos al no tener ninguno. Prefiero sentirme perdido en lugar a sentirme restringido, y prefiero sentir que mi vida no vale nada, a sentir que vale, pero poco.
"El fino juego de nil" escribo estúpidamente en este blog, como si significara algo el hecho de no significar nada, y quizás de eso se trata. De buscar un significado donde no hay ninguno. Es una lección importante a la que tuve que llegar bajo mis propio análisis. Desearía que fuera igual de simple para todos.
"Logró redefinirse mediante música, magia negra, gatitos, y código binario ejecutable." Esa mezcla de nada y todo soy yo, y somos todos, y la maleabilidad es una bendición. Den gracias al universo por permitirnos ser nadie.

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