11:00 My metaphysical death
Es difícil conciliar el sueño. Es aún más difícil soltarse de ciertos conceptos materiales. El 'aquí' y el 'ahora' llegan a ser muy subjetivos. Como aquella Alicia en su madriguera o como aquel Randolph Carter con su llave de plata, descubrí que el desprenderme de mi cuerpo conlleva mucho más que la regeneración y la ejecución de procesos naturales.
Faltando una hora para el reinado de Selene cierro los ojos y los abro en otro lugar. Puedo sentir cómo mi alma se desprende de mi cuerpo. Empiezo a volar. Es difícil, como antes mencionado. Sin embargo, con cada acorde bien ejecutado de la etérea banda sonora de la noche, empiezo a olvidar los rostros y las voces de decenas de personas que habitan mis memorias.
Existe ahora sólo un fantasma. Un fantasma vivo, sin hogar y sin propósito. El hombre que antes era, se encuentra pasmado en un suave ataúd de tela. La noche es joven, el tiempo se detiene y percibo con facilidad la infinidad de estrellas en el firmamento. Es un estado de consciencia que ignoraba u olvidaba. Un eterno silencio ahora me recibe con brazos abiertos: Es mi tiquete de entrada.
Ya no existe la mente, ya no existe el hombre, ya no existe la vida, ahora sólo están las estrellas.

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